8 de junio de 2011

El Libro de las Sombras

 
Parecelso,
escritor de Botánica Oculta
A pesar de que en la antigüedad se tenía la buena costumbre de aprenderse todo de memoria, es un hecho que con el paso de los años y la obtención de conocimiento cada vez en mayor cantidad y profundidad, llegó el momento en el que fue crucial poner las cosas en papel (o más bien en pergamino o papiro según fuera el caso). Los primeros grimorios fueron escritos en la alta edad media y no se trataban sólo de magia, sino más bien ciencias como astronomía, matemática y biología (principalmente botánica).
Sin embargo, un grimorio no es lo mismo que un Libro de las Sombras, por supuesto, pero es importante saber de dónde venimos para conocer hacia dónde vamos. En términos mágicos, los primeros grimorios, tales como las Clavículas de Salomón, trazaron una línea que más tarde se transformaría en un caleidoscopio de información mágica; crearon la base de la escritura mágica que se ha ido perfeccionando a lo largo de los siglos para ser lo que hoy en día es un auténtico libro de sabiduría mágica.



Doreen Valiente, 1964
 El término “libro de las sombras” tiene su origen en Gerald Gardner, quien llamó así a su propio manuscrito mágico creado a finales de los años cuarenta, mismo que años más tarde, fue en gran parte reescrito por Doreen Valiente, creando la mayoría de los textos que hoy en día se consideran base de nuestra religión. Tras la muerte de Gardner, Charles Cardell (un viejo rival suyo) publicó mucho material del libro de la sombras de Gardner, sin embargo, no respetaba el manuscrito original. Por esa misma razón, Janet y Stewart Farrar, con el consentimiento de Doreen Valiente, decidieron publicar los escritos originales de Gerald Gardner en su libro “The Witches’ Way” en 1984.


Gerard Gardner

Anterior a esto, la idea que llevó a Gardner a crear un primer libro de las sombras no era más que la herencia del conocimiento. La idea de Gardner era que su libro de las sombras habría de ser copiado a mano por cada uno de sus iniciados y éstos habrían de agregar sus conocimientos, heredándolos al tiempo a una tercera generación de iniciados y los que vinieran tras ellos. De esta manera, en teoría, cada uno de los covens gardnerianos tradicionales que se desprendieron de ese primer coven, deben contar con una versión, sino idéntica, muy parecida a la original de los ritos y los textos sagrados escritos en el primer libro de las sombras.

A pesar de que estos libros, por supuesto, son guardados con mucho recelo, y bajo juramento por los sacerdotes y sacerdotisas de los covens tradicionales, es un hecho que a lo largo del tiempo se ha trabajado en innumerables copias, versiones, y nuevos libros que incluso han sido impresos masivamente; tal como es el ejemplo del tan conocido “Libro de Sombras de las Piedras Verticales” de Scott Cunningham y otros. De esta manera es como han llegado a nuestras manos textos tan bellos como “El Encargo de La Diosa” o “El Credo Wicca” que de otra manera nunca hubiéramos conocido.

Sin embargo, muchos wiccanos sabemos por experiencia propia, que uno no necesariamente debe poseer una copia fidedigna de ese libro de las sobras Gardneriano, y hemos seguido el deseo del mismo autor de que El Libro de Las Sombras sea una herramienta de trabajo y estudio que se vaya fabricando con nuestro mismo puño y letra a lo largo y ancho de nuestra experiencia en el sendero.

Ya que sabemos de dónde viene será más sencillo comprender qué es lo que tiene un libro de las sombras y para qué nos sirve. Mucha gente me ha comentado que sus libros de las sombras los han sacado de internet, que son un montonal de copias impresas que ahora es tanta información que no saben ni cómo ordenarla ni catalogarla. Esto, a pesar de lo que algunos creen, no es un libro de las sombras, sino en efecto “un montón de información que no sabes ni cómo catalogar”.

Entonces, si el poner cientos de copias en una carpeta anillada negra no lo hace un Libro de las Sombras ¿Qué lo hace? La respuesta es clara: porque esa información no se ha procesado correctamente ni digerido lo suficiente como para hacerla tuya. Es totalmente válido, y parte de la esencia principal del Libro el tomar información de personas más experimentadas y que estuvieron antes que tu. Sin embargo, aun existiendo las copiadoras fotostáticas los wiccanos preferimos copiar las cosas a mano ¿Por qué es esto? Cuando nosotros escribimos algo con nuestro puño y letra, estamos pasando la información por nuestra mente, analizándola lo suficiente como para escribirla de nuevo, y esto hace, como mínimo, que la hayamos leído por lo menos una vez.

No siendo esto suficiente, creo que es importante que el libro de las sombras sea algo tuyo, escrito en tus palabras, como una síntesis de esos kilos y kilos de impresiones que ahora han entrado en tu sistema y has catalogado de manera natural. De cualquier manera, no estoy diciendo que la información que encuentres en todos lados sea entonces un desperdicio, sino todo lo contrario. Sin embargo, esa vasta información no es el material final, sino la materia prima que te ayudará, no sólo a crear tu Libro de las Sombras, sino a nutrir tu camino y acompañarte a lo largo del mismo.

Cuando iniciamos en la Wicca, creemos que las herramientas –incluído el Libro de las Sombras- son algo así como objetos coleccionables, que nos harán un wiccano más completo o algo parecido. Sin embargo, conforme vamos madurando dentro del camino nos damos cuenta que las herramientas no son sino parafernalia sin la experiencia que los respalda, y el Libro de las Sombras no es una excepción a esto.
El Libro no es algo que nosotros “tengamos” que hacer para ser wiccanos, tampoco es algo que si no lo tenemos no podamos considerarnos practicantes de la religión; el libro de las sombras no es sino el resultado, el reflejo, de nuestro crecimiento dentro del sendero, y por tanto, es algo que se debe dar de manera natural, intuitiva y desde adentro (he aquí la razón por la que no hay que transcribir información nada más por coleccionarla).

La manera en la que hagamos nuestro libro en realidad tiene poca importancia técnica a pesar de lo que muchos creen. Lo que si aconsejo es que sea algo tuyo, ya sea tan creativo o tan práctico (o ambos) como tú eres, puede ser un libro cosido a mano con pastas de piel o un cuaderno de 30 pesos de la papelería de la esquina, lo que importa es que sea especial para ti.

Siempre recomiendo que el libro sea cosido o empastado, así pensarás dos veces lo que estás escribiendo antes de arriesgarte a deshojarlo, y verás que te tomarás los contenidos más en serio. Fuera de eso puedes ser todo lo creativo que quieras, he visto libros de sombras con recortes de Harry Potter, tipo scrapbook con brillantina o finísimas copias del Libro de las Sombras de la serie de programa Hechiceras (Charmed en inglés) pero nada físico del el libro importa mientras no tenga un contenido que valga la pena.

¿Mi consejo? Sé creativo, acepta a tu artista interior (sea como sea) y lánzate al autodescubrimiento. Pasa un buen rato planeándolo y haciéndolo con amor y cuidado, salga lo que salga de ello será hermoso, será tuyo y será el mejor guardián de tus conocimientos mágicos.

Ya que lo tengas te preguntarás ¿qué poner en él? Lo que veas en cualquier lugar no es más que un consejo, pero yo recomiendo que incluya las bases de la religión, ideas propias, escritas a manera de diario personal, de por qué estás emprendiendo este camino y qué es lo que te gustaría descubrir en el proceso; así como poemas y letras de canciones que te sean significativas, sin olvidar mencionar las recetas, datos científicos y mágicos de plantas y demás información que consideres útil. Puedes hacerle dibujos, pegarle cosas, o simplemente escribirlo con tinta del color que prefieras y tener un buen sistema de catalogación de contenidos.

Para hacer esto, recomiendo un sencillo sistema de índice. Numera las páginas conforme las escribas y al final del libro, en un orden de atrás hacia adelante, anota el tema y la página en el que se encuentra. Puede que de esta manera no tengas un índice en orden alfabético, pero así tardarás menos en encontrar la información cuando tengas más de 50 páginas escritas.

Un excelente hábito, propuesto por Aleister Crowley para la experimentación de hechizos, es escribir toda la información que puedas sobre el momento en el que escribes. Usualmente yo pongo la fase lunar y algún sistema de fechado, puede ser la fecha del calendario gregoriano (que es la fecha que todos conocemos) o puedes poner algo así como “Luna fría, cuarto menguante, 25 años” (anotando tu edad) así no te estás fijando a un sistema de fechado específico y lo hace más personal, aunque sin duda es engorroso cuando vas atrás y quieres saber en qué fecha exacta escribiste algo.

Investiga alfabetos, si quieres, incluso puedes crear uno propio que sólo tu entiendas, pero no lo hagas por miedo, no lo hagas porque alguien pueda llegar a leer tu libro, hazlo porque tiene significado y mejor ponle un buen hechizo de protección a tu Libro para que esté lejos del interés del curioso.

Hay miles de cosas que puedes hacer con tu libro de las sombras. Experimenta, goza y aventúrate a cosas nuevas, verás que si sigues tu intuición se te ocurrirán las cosas que menos pensabas y las que más te servirán en tu caminar por el sendero Wicca.



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